En los años de los sesentas crece en Estado Unidos una nueva corriente llamada el New Journalism o Nuevo Periodismo, esta práctica que une el periodismo con la literatura; no "ficcionaliza " la realidad, sino que la hace aún más real, al apartarse de las convenciones informativas, dotando de una riqueza narrativa capaz de rozar la literatura, pero sin apartarse de la sencillez y la precisión del estilo periodístico.
Es agradable encontrar a grandes personajes de la literatura empleando esta corriente periodística, pero es más importante resaltar el instinto que emplea el autor. De Truman Capote se burlaban muchos colegas cuando se dedico a escribir -¡durante seis años!- sobre un caso aparentemente menor de baranda judicial. El asesinato múltiple de la familia Clutter (cuatro personas) pudo haberse quedado como un hecho de sangre común y corriente, si no se hubiera caído en manos de un narrador excepcional como Capote, quien hizo trascender gracias a la belleza de su relato, a la agilidad en el tratamiento de la trama y en su agudeza para elaborar el perfil psicológico de los asesinos.
Capote confió en su instinto hasta las últimas consecuencias y el tiempo término dándole la razón, convirtiendo su creación en una de las obras más representativas de este estilo literario. Al ver esto, los nuevos periodistas se adentran en las zonas donde tienen lugar los acontecimientos, entrevistan a testigos anónimos, irrumpen en sus vidas, fisgonean en lo común y le encuentran distintas caras a las verdades.
Es valioso reconocer las virtudes que posee esta creación, la profundidad y la exactitud que utiliza la narración para construir la realidad, también vale rescatar como el texto entremezcla palabras del periodista con las del protagonista, empleando tanto la primera como la tercera persona, todo esto en conjunto producen textos tan atractivos para el lector que generan lectura, un lectura sana, rica en investigación y que no está contaminada por la ficción.

